Quiero quedarme a
vivir en ese instante, en el que David nos hacía participe de lo que fue el
clímax del concierto, asegurándonos que seguirá tocando aun si se muere. Por
unos instantes la sala REM se encontraba en llamas, propagándose el fuego desde
primeras filas hasta el Neptuno de esta misma. Todos pensamos en su momento que
no podrían irse sin tocar esa genialidad. Había más móviles en la sala grabando
la canción que gente haciendo eco de esta. Pero contemos la historia
desde el principio.
