A ver, partimos de la siguiente premisa: Un alienígena bisexual viene de otro planeta a darnos la noticia de que nos quedan 5 años de vida en el planeta Tierra. Después se ofrece para convertirse en una estrella de rock con el fin de poder salvarnos de nuestro destino, pero que falla puesto que acaba sucumbiendo a la mala vida inherente al rock 'n' roll, compuesta de sexo y drogas, [SPOILER ALERT] muriendo al final de una sobredosis.
No, no es el argumento de la última paja mental de Hollywood, ni tampoco el argumento de la serie más popular de Netflix. Todo esto es lo que ocurre en el que, discutiblemente, podría catalogarse como el mejor disco de David Bowie. Un disco que fue capaz de marcar todo el movimiento Glam, además de, prácticamente, revolucionar la sociedad de aquel entonces.
