Los recursos materiales son limitados. El carbón y el petróleo están llamados a extinguirse. Hay países del mundo en que la gente pelea por comida. El suelo es estéril. Se modifican genéticamente especies vegetales para poder ser consumidas y abastecer a la población. Se acelera el procedimiento para criar el ganado. Se hace cada vez más grande el agujero de la capa de ozono. Se dice que el planeta tierra no está configurado para soportar 7000 millones de personas.
Ahora vamos a hacer un ejercicio de imaginación. Vamos a imaginar que alguien nos cuenta que todas y cada una de las grandes pandemias que hemos conocido, desde el ébola hasta la gripe aviar, han sido fruto de una conspiración llevada a cabo por la sencilla y única razón de que sobran personas en este mundo. Vamos a ir más allá y vamos a pensar que se trata de algo más complejo. La pandemia es solo una excusa para ejecutar el premeditado plan. Se extiende el miedo a una enfermedad entre la humanidad y después es salvada a través de una vacuna. ¿Pero y si fuera la vacuna el comienzo del fin de la humanidad? ¿Y si alguien hubiera documentado dicho fin en forma de novela gráfica?
Esta es la premisa con la que Utopía absorbe al espectador.
